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Agencia Padre Santiago Renevot
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Escrito por Juan Eduardo Lenscak
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Sábado, 18 de Mayo de 2013 19:33 |
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La frase de Videla puede hacer relexionar a quienes hoy la repiten en escenarios mediáticos, o en cacerolazos, para que se hagan cargo de quién es el autor del libreto. |
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Escrito por Juan Eduardo Lenscak
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Sábado, 27 de Abril de 2013 21:22 |
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De locos
Panorama semanal Cuando al poder real de las corporaciones le comienzan a preocupar las iniciativas de las mayorías, y comprueban que cada vez más les cuesta encontrar un Capriles, muestran lo afilado de sus uñas y lo ensangrentado de sus caninos. Verlo a Buryaile parado sobre una banca, desaforado, cuando por error la pizarra no sumó el voto de dos diputados, resultó esclarecedor. Es el mismo Buryaile del acto fallido sobre la disolución del Congreso si se aprobaba la 125. Exactamente el mismo que ante cámaras en canal 11, muy suelto de cuerpo hizo apología de la amnesia cuando dijo que no necesitaba espejito retrovisor para conducir. Genio y figura de un sector ganadero que no puede entender el avance de la peonada, dentro de sus propios alambrados. Verla a la compañera del que “no hizo la plata laburando” tratando de arrancar el cable del micrófono de la presidencia de la Cámara; la misma que cacheteó a Kunkel; la misma que fuera ministra de trabajo cuando reprimieron a Kostequi y Santillán, también fue todo un símbolo. Vero al diputado Panza agredir con un botellazo al presidente de la bancada oficialista en pleno recinto, precisamente cuando se definía la aprobación de una ley que apenas si propone una mínima modificación para instaurar el tema de la democratización de la justicia, pareció hasta tragicómico. Parecía que la impotencia de recurrir a los cuarteles, les llevó a utilizar toda la artillería verbal justificadora de los tradicionales golpes de estado, pero sin más proyectiles que su desvergüenza. Fue patético. Convengamos que para propios y extraños, la propuesta oficial aprobada en Diputados no fue más que un primer tímido paso adelante, en temas que hasta los propios radicales consintieron por acuerdos previos al debate. Nada indica que un voto más o menos pueda variar la suerte de esos proyectos de leyes. El debate, convengamos, recién empieza, y se va a definir con mayor claridad tanto en la Corte cuando lleguen los cuestionamientos de inconstitucionalidad, como en las próximas elecciones generales cuando el pueblo se pronuncie sobre el rumbo donde ha puesto proa Argentina y la Unasur. Pero el nerviosismo opositor fue alevoso. Se lo vió en las agresivas pancartas, insultos verbales y golpes a periodistas de la televisión pública en la alicaída marcha del 18. Pero con mucho más claridad erupcionó en la represión de la metropolitana a los trabajadores, pacientes y hasta a los periodistas que cubrían la irrupción militarizada en los talleres del Borda contraviniendo el compás de espera judicial mientras se dirimía el litigio en tribunales. La indignación fue mayor al conocer las explicaciones del caso por parte de las autoridades de la CABA, quienes no cambiaron el libreto clásico del poder constituido, de convertir las victimas en victimarios. Como lo vimos el caso de Kosteki, del Indoamericano, el de Fuentealba, o el de los Qom en La Primavera, por citar solo algunos, y emblemáticos, de estos últimos años de democracia. La situación continúa tensa. La profundización del proceso de crecimiento con inclusión lleva a profundizar el proceso de democratización dándole más protagonismo a las mayorías. Y la crispación de las corporaciones refleja un grado de alteración patológico propenso a la generación de escándalos y golpes de efecto para frenar el avance popular. Muy lúcido fue el senador Sanz cuando cometió el sincericidio de anhelar un retroceso económico del país, para que la oposición en las próximas elecciones, no pierda el poco perfume que conserva. Por ello crecen los riesgos. Ya se desinflaron las supuestas denuncias periodísticas, producidas por la nata de la mala leche. Lo peligroso ahora es que las balas, en la próxima, no sean solo de goma ni apunten al bulto, sino que duelan como la recibida por Mariano Ferreyra. Y que los actos fallidos sobre la disolución del Congreso y del ejecutivo, consigan formas supuestamente legales como las de Honduras o las del Paraguay de Lugo. Pero mucho más peligroso todavía, es que la prensa canalla logre convencer a la mitad más uno de los argentinos que son mejores las privatizaciones de Menem que la recuperación de los fondos de las Afjp de Néstor, que fueron más beneficiosos para el país los descuentos compulsivos de la Burlich cuando fue ministra que las restricciones para retirar dólares de Lorenzini; que es más progre la teoría de los dos demonios de Straserra que los proyectos de democratización de la justicia tratados en el parlamento; que se entienda como salvífica la devaluación de Duhalde y como clientelar la asignación universal por hijo; que se acepten como oráculos los desvaríos de Carrió y se cuestionen los datos del crecimiento económico sostenido en medio de una crisis internacional… y finalmente, que se justifique la mano dura de Mauricio y se hable de dictadura K cuando desde la Nación se trata de resolver sin reprimir los conflictos sociales. Si se logra alienar a tal punto la conciencia política de las mayorías, si la vacuidad del alica alicata llegara nuevamente superar en las urnas las propuestas concretas de crecimiento e inclusión, entonces sí, la justicia actual, la heredada de los militares golpistas y del menemismo… ésa, no se va a tocar . Y los procedimientos, leyes y jueces del Proceso seguirán decidiendo sobre bienes y libertades de las mayorías en favor de las minorías del privilegio. También la ley de radiodifusión del genocidio, tampoco se modificará para democratizar la palabra y la imagen, manteniendo intacto el imperio del monopolio, así como lo estableció el último fallo de la cámara en lo clarín y comercial. Que ya haya pasado más de una vez, nos indica que lo importante no radica en lo que sucede sino en la interpretación de lo que sucede. Que la realidad siempre es una hermenéutica. Por ello , constatamos como televidentes y como ciudadanos, los peligros que encierra la metralla mediática monopólica con barniz progresista, donde el método del dedo o la servilleta termina siendo mejor que el de las urnas para elegir jueces, o donde una gestión que más defendió y distribuyó recursos argentinos con y entre los trabajadores argentinos es perversa, o cuando un represor armado hasta los dientes nos apunte y dispare por manifestar nuestro descontento es legal, legítimo y correcto… Esta invasión ideológica mediática nos va demostrando que día a dia nos están haciendo probar como si fueran de vestir las viejas camisas de fuerza que tanto dolor nos causaron… en un clima de locos. |
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¿TODO ES IGUAL, NADA ES MEJOR? |
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Escrito por Juan Eduardo Lenscak
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Sábado, 20 de Abril de 2013 21:39 |
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Panorama semanal ¿Todo es igual, nada es mejor? Por Juan Eduardo Lenscak Quizá la proximidad de las elecciones, o la certeza de una próxima legislación que democratice algunos aspectos de la justicia; o el inesperado crecimiento electoral de Capriles, o la desembozada ingerencia de EE UU en la política interna de Venezuela, o todos estos estímulos juntos hayan provocado que el odio viceral de las minorías privilegiadas embarren las pantallas de televisión con el recurrente espectáculo bizarro de cámaras ocultas, denuncias y desmentidas de personajes farandulescos, y se haya convocado desde ese mismo lodo mediático a una movilización supuestamente espontánea para protestar contra el rumbo del actual gobierno. El fin perseguido salta a la vista. Lo llamativo es la forma. Existe un cuestionamiento político de fondo a una determinada política de conducir el país, referenciada en CFK. Pero dicho cuestionamiento tiene características algo originales en nuestra convivencia democrática. Veamos, por una parte este “movimiento” tan amplio y opositor, no pudo ser conducido por ningún referente político en particular. Solo atinaron a adherir y promover más abiertamente su realización distintos referentes en forma casi personal. Esta convocatoria debió disfrazarse de “a-política” en su conducción y de política en su finalidad. Tanto fue así, que se pudo ver cacerolear juntas nada menos que a dos referentes extremos del arco político nacional: la nieta recuperada Victoria Donda con la apologista del terrorismo de Estado, Cecilia Pando. En el pasado tal disconformidad de las clases medias acomodadas tuvo su traducción política-institucional-organizativa en el partido militar que condujo la revolución fusiladora de 1955, masacró impunemente a trabajadores en Plaza de Mayo, en los basurales de Leon Suárez y posteriormente fusiló al general Valle para entregar la economía al Fondo Monetario Internacional, quebrar la industria nacional, amordazar al movimiento obrero y suspender el protagonismo político de las mayorías. Hoy, después del baño de sangre genocida de la última dictadura cívico militar, los cuadros estratégicos dejaron la picana y las charreteras para empuñar cámaras y micrófonos. Los cuarteles generales se mudaron a las redacciones, convirtiendo la metralla real en virtual, comuncacional e ideológica. Y así como en el pasado un golpe de estado no nacía de un día para el otro, sino que hubo movilizaciones como la de Corpus Cristi e intentos previos que abortaron, aquí se nota una planificación política que no quiere aparecer. Pero que no puede negarse. Como lo fue cuando el famoso Braden o Perón. Quedó clara su presencia en la actitud norteamericana a contrapelo de las naciones del mundo al no reconocer el triunfo de Maduro, y provocar el enceguecimiento opositor que gatilló la tragedia en Venezuela, al tener que lamentar muertes de militantes bolivarianos después de un acto electoral. De la misma manera , en nuestro país, se sucedieron hechos escandalosos como descomunales. El fallo de la cámara clarín y comercial considerando constitucional todos los artículos de la ley de medios y anticonsititucional algunos incisos que favorecían al poderdante, fue tragicómico. Hizo rememorar aquellos versos del Martín Fierro sobre “la ley es como el cuchillo, no ofende a quien la maneja”. Y los dires y diretes de una farandula utilizada por un profesional de la agresión comunicacional, van preparando un terreno viscoso donde parece que todo da lo mismo. Para que el escepticismo en las políticas públicas de inclusión, que son reales (como lo sienten los nuevos jubilados, las madres con la asignación, los trabajadores con paritarias, los chicos con sus net, los jóvenes matrimonios con créditos procrear, lo emprendedores con el programa capital semilla, la recuperación del banco central, de aerolíneas, de YPF, de los científicos, etc, etc, etc y muchos etcétera), por efecto de la metralla mediática, vaya ganando adeptos virtuales, que repitan los mismos argumentos que se pergeñan detrás de cámara. Solo que esta vez, y a pesar del ostensible esfuerzo mediático por agudizar el desánimo, y motorizar la protesta, en un fenómeno social como la movilización del 18 que expresa la salud mental de una audiencia ametrallada virtualmente, la respuesta fue claramente menor que la anterior. La salud mental de las mayorías se vio fortalecida. En Formosa. En este clima que caló hondo solo en quienes lo virtual supera lo real, en nuestra provincia hubo cambios que desconcertaron a propios y ajenos. Como reafirmando el dicho popular que Dios escribe derecho con líneas torcidas. Y vaya que son torcidas! Cuando la presidenta pide transparencia y democratización, insisitiendo que se excluya de responsabilidades judiciales a candidatos con antecedentes en el genocidio pasado, sorprendió que la legislatura provincial (cuya constitución mayoritaria se embandera supuestamente con las políticas presidenciales) aprobara sobre tablas como miembro del Superior Tribunal de Justicia de Formosa a un ex guardiamarina auditor en el 75, asesor en el gobierno de Colombo y nombrado por el Proceso de Reorganización Nacional como secretario del juzgado federal de Formosa. De contar con el ex fiscal de estado del genocida Colombo en el STJ, en la actualidad tendremos otro funcionario de la dictadura reciclado en democracia, nada menos que en la conducción de uno de los poderes del estado provincial. Pero no es la única línea torcida en este párrafo de la historia de liberación nacional que escribimos los argentinos y formoseños. Como el asombro no tiene límites, también pudimos observar que una conocida abogada cuestionada por su complicidad con los manejos que permitieron la entronización del posteriormente destituido Carlos Dalfaro como rector de la Universidad, fue designada en un cargo análogo al que tuviera en la alta casa de estudios. Ahora con proyección provincial, será miembro del tribunal electoral provincial. Su actuación en el 2001, según constan en las actas respectivas y en las denuncias estudiantiles de la época causan estupor. Fue cuestionada por los estudiantes de la JUP, Perla del Oeste, MPE, el Centro de Estudiantes de Ingenierías Unidas, y Franja Morada en un documento público titulado “La ley es tela de araña” por integrar el tribunal electoral universitario sin cumplimentar un requisito reglamentario elemental: ser docente concursada. El dalfarismo la mantuvo a capa y espada. Ese mismo dalfarismo que una vez en el rectorado tanto daño causó al internacionalmente prestigiado sistema universitario argentino con el afaire de los títulos truchos. En aquella oportunidad se le pidió, como autoridad de aquella Junta electoral que interviniera en la impugnación de un candidato que agredió a la esposa de un conciliario, y lo hizo, dejándola caer en saco roto. El detalle no menor fue que su dictamen desfavorable como autoridad electoral universitaria fue simultáneo a su condición de letrada en las actuaciones judiciales del candidato acusado de agresor. Ni siquiera tuvo la delicadeza de escusarse en la resolución de ese caso. La historia continúa en este torbellino de contradicciones, donde no se debe perder de vista las corrientes de fondo. Porque, las grandes corrientes marinas, como las de la historia de los trabajadores cuando conquistan derechos arrasan con remolinos pasajeros y superficiales cuando definen su rumbo. Allí no todo es igual, y hay algo que sí es mejor. |
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Última actualización el Sábado, 20 de Abril de 2013 21:43 |
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EL CADAVER ESCONDIDO EN EL ROPERO DE LA ARGENTINIDAD |
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Escrito por Luis Zapiola
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Sábado, 13 de Abril de 2013 22:08 |
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Panorama semanal "El cadáver escondido en el ropero de la argentinidad” Por Luis Zapiola (*) A veces, la historia, la verdadera, no aquella que nos cuentan se abre paso entre las ajadas hojas de un expediente judicial. Pocas veces los jueces levantan la vista de esos expedientes para resolver una cuestión teniendo a la vista los padecimientos de una sociedad. A veces la palabra “justicia” cobra un sentido distinto, reparador al menos de la invisibilización. A veces, tan solo a veces, “los nadies” como dice Eduardo Galeano, irrumpen en un razonamiento judicial. El Tribunal Oral federal 3 de Paraná, Entre Ríos, juzgó y condenó entre otros al represor Albano Harguindeguy, en la causa caratulada “Harguindeguy, Albano Eduardo y otros S/Inf. Art. 151 y otros del C. Penal”, “Diaz Bessone, Ramón Genaro y otros S/ Inf. Art. 141 y otros del C. Penal” y “Valentino, Juan Miguel y otros S/ Inf. Art. 141 y otros del C. Penal” A pedido de alguna de las querellas, agregó, a las condenas por delitos de lesa humanidad, la declaración de que los delitos investigados fueron en el marco de un genocidio. Y allí ingresaron “los nadies”: el Tribunal adjetivó el genocidio de la dictadura militar como “el genocidio reorganizador”. Aquel que comenzó en 1975 con los crímenes de la Triple A y se profundizó a partir del 24 de marzo de 1976. Este genocidio reorganizador, expresó el Tribunal no fue el primero de la historia argentina. Fue el segundo. El primero fue el que denominó “genocidio organizador o fundante”, el de los pueblos originarios. Un genocidio que comenzó en la conquista española, continuó con Rivadavia, con Rosas, Mitre, Sarmiento y especialmente con las denominadas conquistas del desierto y del Chaco a partir de 1880. Los nadies se abrieron paso al expresar el Tribunal que “en este primer genocidio (físico y cultural) la metáfora racista adquirió una funcionalidad directa y desembozada, y la noción de ‘salvaje’ y de ‘bárbaro’ definió al otro negativizado, percibido como un otro exterior. La práctica llevada a cabo incluía matanzas, envenenamientos masivos, cacerías de indios, traslados masivos de personas, confinamientos forzados, separación de las familias, supresión de la identidad, utilización de personas para trabajo esclavo, levas forzosas de hombres para el trabajo en cosechas e ingenios y de mujeres y niños para servicio doméstico, y hasta la reducción en campos de concentración". Es que, siguiendo el razonamiento de los jueces, “el Estado Argentino se constituyó y organizó su modelo de país sobre este primer genocidio de los pueblos originarios y, a su vez, la Argentina moderna se construyó sobre su negación y su invisibilización, a través de la conformación de una subjetividad colectiva moldeada desde el sistema educativo de la generación del 80 y la noción de una Argentina ‘crisol de razas’ (blanca europea) y sin indígenas. ‘El cadáver escondido en el ropero de la argentinidad’. El genocidio organizador continuó en pleno siglo XX, entre muchas otras, con la matanza de mocovíes en San Javier, Misiones (1904), la de tobas en Napalpí (1924) y Zapallar (1933) en el Chaco, o la matanza de pilagá en La Bomba, Formosa (1947, tal cual expresa el Tribunal. Llama la atención que sea un Tribunal de Entre Ríos quien lleve claridad a este genocidio fundante, cuando en las provincias de Formosa y del Chaco languidecen sendos juicios por delitos de lesa humanidad y genocidio por las Matanzas de Napalpí y La Bomba. Llama la atención también que al juzgar los crímenes de la dictadura que asoló al país en 1976, los jueces hagan un homenaje a quien como nadie batalla contra el olvido: Osvaldo Bayer. Cabe también recordar Monseñor Jaime de nevares, quien al cumplirse cien años de la “conquista del desierto” acompañó al pueblo Mapuche en los contrafestejos, en abierta oposición a los dictadores que en ese momento, 1980, lo hicieron precisamente en Neuquén. Las víctimas del genocidio fundante, las que sobrevivieron y sus descendientes de primera y segunda generación aún esperan esos actos de justicia. Y lo hacen entre recurrentes acusaciones de “vándalos”, salvajes, borrachos, ignorantes, vagos, usurpadores. Siguen esperando que no se judicialicen sus protestas y demandas. Las reparaciones necesarias al genocidio pasan por el reconocimiento de sus derechos, en particular del acceso a la tierra y el territorio y a la actuación de jueces que, como estos jueces entrerrianos levanten la vista de los expedientes y salgan a las tierras de los nadies a empezar a poner las cosas en su lugar. (*) Luis Zapiola: abogado de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre en Formosa, quien patrocina la querella del pueblo pilagá por la masacre de Rincón Bomba. Ver relato completo de la masacre de Rincón Bomba en: www.memoriastierra.blogspot.com.ar/2012/06/rincon-bomba-crimenes-de-lesa-humanidad.html |
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Escrito por Juan Eduardo Lenscak
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Domingo, 07 de Abril de 2013 06:48 |
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Panorama semanal Por Juan Eduardo Lenscak Llovió en la ciudad de Formosa. Y mucho. Los partes oficiales señalaron unos 200 milímetros en unas 24 horas. Fue una precipitación parecida, tal vez mayor que la ocurrida en la ciudad autónoma de Buenos Aires. Pero en nuestro caso, sin cortes de luz, ni agua, sin evacuados, ni muertos. Llamó poderosamente la atención estar escuchando la tragedia porteña, mientras se desataba el temporal en Formosa. La cantidad de agua y el modo diluviano de ensañarse el cielo con la tierra presagiaban efectos trágicos mientras escurríamos filtraciones, combatíamos las goteras destapábamos canaletas o socorríamos a algún vecino en problemas. Pero no fue tan así como se pudo haber temido. O se temía años atrás cuando una lluvia normal de las tradicionales que caen en semana santa nos hacía cruzar la calle Tucumán (así se llamaba en aquella época) con el agua en la cintura. Hoy lloviendo a baldazos, se puede cruzar esa misma calle a la altura de Saavedra, España o Uriburu, con botas de goma, y sin tanto problema. Qué sucedió? ¿Por qué Formosa, tradicionalmente inundable, soportó una inclemencia que en Buenos Aires inundó de escepticismo la credibilidad en sus autoridades? Todo tiene una explicación. Y mucho más después que escurren las aguas. Los fenómenos climáticos ponen a prueba la previsión o imprevisión política. Si con 200 milímetros de agua caída en un día no se cortó el suministro de energía, se siguió contando con agua potable de la red, si no hubo que lamentar víctimas fatales ni evacuados, como sí sucedió en la Capital Federal con una precipitación equivalente, es necesario detenerse a pensar dónde está la clave que explique la diferencia en los resultados. Despolitizar el fenómeno, atribuyéndole características de imprevisibilidad, a esta altura del desarrollo de la conciencia política generalizada, y del avance y la masificación de la difusión de la información climatológica, puede ser considerado hasta como un insulto a la racionalidad. O a la buena fe. Los regímenes, ciclos y comportamientos de los fenómenos naturales son medianamente previsibles; y están al alcance de los dirigentes. Desconocer esta realidad manifestaría una clara intencionalidad evasora de un análisis medianamente serio de esta problemática. La ciudad de Formosa tenía problemas recurrentes con el agua. Tanto por el régimen del rio Paraguay, como por las lluvias. Se inundaba por fuera, cuando crecía el río, y si además llovía, se inundaba por dentro por efecto de las precipitaciones. Las barreras que se construyeron contra el río podían ser bordes de palangana durante las copiosas lluvias impidiendo su drenaje. Las experiencias de grandes inundaciones, con sus tragedias, surtieron un efecto positivo, que hoy, afortunadamente disfrutamos, a 134 años de la fundación de Formosa, con casi 300.000 habitantes. Los memoriosos recuerdan la inundación en la década del 60 cuando gobernaban los radicales. También en el gobierno cívico militar de Ezio Maza en las postrimerías de la dictadura cuando se construyeron barreras de contención a contrareloj. Y durante el gobierno democrático de Joga y Rivira, cuando el rio avanzó poniendo en riesgo la ciudad. Después del aquella última experiencia se comenzaron a construir los grandes ductos de evacuación pluvial, se consolidaron defensas y se instalaron bombas de drenaje en caso de crecidas y lluvias de manera simultánea. Línea de trabajo que se continuó en la gestión Insfrán-De Vido con la compactación de la costanera, su continuación, la ejercitación de escuadrillas especializadas en limpieza de bocas de tormenta para días de lluvia, etc. La planificación en obras públicas en base a distintas experiencias de gestión esta semana pasó el examen meteorológico. El intendente De Vido fue explícito sobre el particular: "Lo de ayer fue una situación extrema, límite, fue un fenómeno que pudimos soportar, los desagües se calculan para ciertos parámetros, ahora debemos analizar si hay nuevas situaciones que se puedan provocar. Lo de ayer fue una lluvia con una recurrencia de veinte a veinticinco años". Pero en el propio parte oficial se puntualizó como negativa la desidia de aquellos vecinos que tiran basura sin tener en cuenta el perjuicio que pueden ocasionar. Como el caso de una boca de tormenta donde la cuadrilla encontró nada menos que un colchón taponando el drenaje pluvial. O la cantidad de avivados que conectaron el desague pluvial domiciliario al sistema cloacal, haciendo estallar la red en determinados lugares en ocasiones como éstas. La conciencia cívica de aportar al bien común, no parece ser la constante, y se expresa en muchos casos de vecinos irresponsables donde el “qué me importa”, equivale a una dosis muy alta de inconciencia política. Además, como la resolución de una contingencia climática, en el ideario colectivo, está subordinada solamente a la obra pública, las prácticas de organización vecinal y sentido social se dejan de lado. Tanto por los ciudadanos, como por las propias autoridades. Situación muy diferente en pueblos como Japón o Cuba, donde hay preparación, conciencia social y organización popular para enfrentar contingencias extremadamente adversas. La reflexión viene a cuento precisamente por los dichos del intendente De vido cuando anticipó que “debemos analizar si hay nuevas situaciones que se pueden provocar”. Y teniendo en cuenta las probabilidades de crecidas y lluvias seculares que superen ampliamente las cotas más altas de las barreras construidas actualmente, ya anunciadas por una autoridad en el tema como lo fue el ingeniero Eliseo Popolizio, urge pensar no solo en obras públicas que prevean confluencias de múltiples factores adversos, sino especialmente en conciencia y organización popular para responder rápidamente ante contingencias climáticas no deseadas. La previsión en la utilización de los recursos propios, tanto en obras públicas como en conciencia y organización popular, nos puede evitar catástrofes mayores que las causadas por la inclemencia climática. Porque la tentación de centrar los esfuerzos solo en la optimización de la obra pública, sin la simultánea y crecente concientización y organización popular puede dar cabida hasta decisiones políticas tales como la aceptación de la propuesta ofrecida por el Pentágono a la vecina provincia del Chaco, donde se le obsequiaba un observatorio de última generación para este tipo de catástrofes climáticas, con la condición de una discrecionalidad operativa en emergencias a cargo de las fuerzas militares norteamericanas especializadas. A la catástrofe climática, si se hubiera aceptado la oferta, deberíamos agregarle la intervención pacífica y discrecional de los marines camuflados como ejército de salvación. Felizmente en Formosa, superamos la prueba de los 200 milímetros gracias a ensayos y errores en la obra pública, acumulados en la experiencia colectiva. Esperemos que ante nuevas y superiores contingencias, aprendamos de estos aciertos, no nos durmamos en los laureles, y no tengamos que recurrir en la emergencia a aceptar propuestas organizativas que no previmos con anticipación. Los gestos masivos de solidaridad en la atención a los damnificados del sur, y los propios, canalizados, a través de distintos sectores políticos, sociales y religiosos, puede ser el inicio de una conciencia organizativa popular que supere el sentido de beneficencia espontánea, individual y esporádica, para convertirse en verdaderas organizaciónes vecinales estables, ágiles, participativas, y protagónicas; eficientes para cualquier contingencia. Democráticas en la bonanza, y centralizadas en la emergencia. Con la profundización de la organización y conciencia política no solo se evitará consecuencias lamentables por efecto de regímenes climáticos agresivos, sino que evitará que so pretexto de las inundaciones nos invadan aquellos que sí están organizados, pero para la explotación de nuestro sudor y de nuestros recursos. La dirigencia formoseña tuvo su aprobado. Es hora de ir por mas, y considerar como una oportunidad de desarrollo de conciencia y organización popular, la probabilidad de una catástrofe. |
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